Las viejas eternas promesas de la poesía han regresado
Hay un impulso que se prolonga a lo largo de nuestra existencia y que, aunque tratemos de ocultarlo con las responsabilidades y el poco tiempo que tenemos, no se puede soslayar y está siempre ahí, como un felino agazapado esperando dar el salto. En mí ese impulso se nombra poesía, que conlleva también una alta dosis de disposición a hacer el ridículo.
Lo había olvidado por lo menos unos cuatro años, cuando en el msn, saltó la ventanita y mi amigo Antonio Letelier me hizo una propuesta indecente: organizar un recital de poesía, “como los de antes”, en un local de Santa Isabel que le habían ofrecido. Ya con el antecedente de un par de reuniones antes, me dije ¿por qué no? Y como se veía claramente que, a pesar del cobro de adhesiones, la actividad sería de completo deslucro, pensé “este es un buen momento para inaugurar el brazo poético de El Natre”, pidiéndole el correspondiente permiso a mi amigo Vilches, poseedor del cincuenta por ciento de la valiosa franquicia.
Siguiendo con lo relevante, abrimos los fuegos de esa noche con mi nunca bien ponderado amigo Marcelo Miranda, que cual valiente soldado, comenzó la noche con sus poemas, de los cuales no recuerdo mucho a decir verdad, pero que nos sorprendieron con su impecable interpretación. El público no nos fue mezquino y se convirtió en una excelente noche, coronada, por cierto, por las magistrales interpretaciones del dúo Galo y Rodrigo, que con gentileza acudieron a nuestra humilde lectura. Una primera parte de las canciones clásicas del dúo, más una versión de un tema de Víctor Jara y una segunda tanda con Galo en solitario y canciones brasileras.
Ah! hay que agradecer a los lectores y lectoras de la noche: Marcelo Miranda, Paulina Soto, Joselyn Mancilla, Ingrid Yametti, Fabián Cocq y mi querido Antonio Letelier, con quien cerramos la jornada, promesas eternas de la poesía chilena, famosos desconocidos de siempre.
Y como no hay primera sin segunda, en el verano del 2010 tendremos una nueva “gala” poética, con versos, cuentos, música, vino y mucho deslucro de por medio. Pero con crecimiento espiritual.
PS: Las fotos son de Lorena Palavecino. Se puede ver la galería completa de fotos acá.