martes, 18 de agosto de 2009

Natre retrospectivo II, 2006-2007

Quizás cansado de hacer cosas de manera solitaria y entusiasmado por otras experiencias de trabajo como un programa de radio en el que ayudaba y que en esa época se grababa en La Legua decidí sumarme a Cultura en Movimiento, colectivo de artistas y gestores decididos a andar a contracorriente y buscar la democratización de la cultura y de todo el país, en términos más amplios.

Caí en ese sitio cuando se empezaba a hacer el Festival de Las Ideas, evento compuesto de un sinfín de actividades en diversos ámbitos y sectores de la capital. Como Cultura en Movimiento teníamos que desarrollar algunas iniciativas artísticas y quedé a cargo de la "Gala cultural", que se realizó en Carmen 340. Fue un muy bonito recital. También con Cultura en Movimiento participamos a tope en actividades hechas para apoyar a Pedro Henríquez, destacado animador radial, famoso por su paso por la Radio Umbral y quien fue canallamente atacado por la espalda en una fuente de soda. Moriría a fines de ese año y dejamos el alma para que tuviera algún apoyo y reconocimiento.

A partir de la amistad con otros dos sujetos de CEM (que dejé a fines de ese año o comienzos del siguiente, ya ni me acuerdo) surgió la iniciativa de armar una productora para desarrollar varias iniciativas ligadas a la cultura. Ocupamos el nombre Activarte, que en rigor ya existía y era donde participaba uno de estos socios. Con ese nombre hicimos varios conciertos y experiencias con resultados muy dispares y donde yo tenía más que nada a cargo la parte de prensa y algunos contactos con los artistas que ya conocía de cierto tiempo. Era un intento más serio, de hacer conciertos de cierta convocatoria donde pudiera haber resultados profesionales arriba del escenario y en las boleterías. Nos pasó de todo en realidad.

Del período Activarte resalto tres eventos: uno porque fue idea mía, juas. El Memoriamérica, donde presentamos juntos la Cantata Santa María con Preludio y El Sueño Americano, de Patricio Manns, con Crisol. Fue la primera vez que reventamos el Galpón Víctor Jara. También fue un suceso de convocatoria el concierto de Preludio con la Cantata pero para el 1 de mayo, en el marco de los 100 años de la matanza en la Escuela Santa María (eso ya fue en 2007). Ese mismo año hicimos además tres ciclos en el Ical (yo participé en dos) y aunque fue mucho más exitoso en público el de cueca urbana (con Los Palmeros, Las Torcazas y Aparcoa) recuerdo mucho el de "Nueva Canción Chilena, ayer y hoy" donde músicos de ahora hicieron sus versiones y proyecciones de la Nueva Canción a partir de sus propuestas artísticas. Pancho Villa, Napalé, Héctor Pavez y Los Aucas dieron parte a ese ciclo donde cruzamos generaciones y tratamos de demostrar que el movimiento aquel no murió con el Golpe sino que se desparramó para siempre. Además de ese ciclo recuerdo que en la parte final los cabros andaban en Bolivia con Cultura en Movimiento así que volví a los tiempos de la gestión solitaria. Fue otra semilla del Natre, quizás. Toda la gráfica de esa época estuvo a cargo de Ricardo Silva, uno de los integrantes del trío (el otro era el Pepe Osorio) y actual cuequero con Los Gatos.

También quisiera mencionar una actividad que me tocó armar en 2006 pero también de modo casi clandestino, más bien "a pedido". Hice un ciclo de conversaciones en la UMCE para discutir sobre distintas facetas de la música de raíz folklórica, los sellos discográficos, las nuevas generaciones y la cueca urbana fueron los tres temas tratados. Es, hasta el momento, la única iniciativa que he hecho en ese sentido y que me gustaría repetir de algún modo, porque me da la idea que la raíz folklórica se analiza mucho para atrás y poco para adelante y porque de ese tipo de discusiones podrían salir valiosos materiales bibliográficos. También por esa época hubo nuevos intentos (esta vez más fallidos) de trabajo de prensa y/o producción con festivales y agrupaciones que no llegaron a puerto por complicaciones personales (sobrecarga de trabajo) y comunicacionales con los otros actores.

En ese período lleno de altibajos y dudas intentaba mantener mi ambición de ayudar al movimiento cultural aunque los resultados más de una vez me dieron en la cara. Ya había intentado solo, me había aliado con un movimiento más político y otro más "profesional". Mucha búsqueda para intentar encontrar un camino que no se veía muy claro.

lunes, 10 de agosto de 2009

El Natre retrospectivo I, 2002-2005


El primer asomo de "El Natre" tiene que ver ineludiblemente con el año 2002. En ese entonces (a mediados de enero) comenzó su segunda etapa de vida el programa Americanto en Radio Nuevo Mundo y a los pocos meses tuve ocasión de entrevistar a Guillermo García, en ese entonces desafectado integrante de Quilapayún. Al saber que venía por un mes a Chile nació la idea de armar un concierto. Se hizo en agosto de ese año en la Sala Master y el propio Guillermo gestionó otro en la Municipalidad de El Bosque. Se armó un notable elenco de músicos acompañantes (Lautaro Quevedo en piano, Cristián Moraga en percusiones, Leonardo Baeza en flauta traversa, Ángel Cardenas en cello, Antonio Vásquez en instrumentos latinoamericanos) gracias en gran parte a la habilidad de Patricio Hewstone, sobrino de Guillermo y destacado bajista. Los conciertos fueron un éxito, tuve la posibilidad de conocer y hacer buenas migas con Rodrigo Roco, en ese entonces encargado de la Sala Master y, por supuesto, fue el comienzo de una permanente amistad con Guillermo García. Pura ganancia. El excedente monetario quedó en "La mitad del mundo", juas. Como no había nombre inventado el organizador fue "NCCH 2002" (en alusión evidente a la Nueva Canción Chilena). De esta experiencia, además, surgió la posibilidad de apoyar en la difusión a Antonio Vásquez con un concierto que hizo a inicios de 2003 en la sala SCD. A fines de ese año ayudé con la difusión del lanzamiento del primer disco de Los Porfiados de la Cueca ("Las cuecas contraatacan") y un poco antes fue el comienzo de la amistad con el Cuncumén, luego (otra vez) de una entrevista pal Americanto por el lanzamiento de "Puro Neruda". Justamente para ese disco eché una mano en el trabajo de prensa. Sería sólo el comienzo.

José Luis Hernández.
En 2004 ya estaba embarcado en la investigación sobre Rolando Alarcón por iniciativa de Carlos Valladares, con quien quedamos de escribir a medias la biografía del creador y maestro normalista. A comienzos de julio caí en cuenta de que el 5 de agosto se cumplían 75 años de su natalicio, así que rápidamente se montó el espectáculo de aniversario, esta vez en una sala llamada Pedro Aguirre Cerda, donde mismo habían lanzado su disco Los Porfiados. Esa vez resultaron vitales los buenos oficios de doña Maruja Sánchez para gestionar la sala y el apoyo del departamento de cultura del Colegio de Profesores, en ese entonces a cargo de Loreto Muñoz. Cantaron de pura buena onda los Cuncumén, José Luis Hernández (solista del Bafona y amigo y discípulo de Alarcón) y el dúo Los Emigrantes (Valladares y Enrique San Martín, acompañantes de Alarcón), que se reunió especialmente para la ocasión. Fue un verdadero lujo tenerlos a todos en esa sala y hacer el primer reconocimiento a Alarcón en quién sabe cuánto tiempo.

2005 era el año reservado para el cincuentenario de Cuncumén. A comienzos de ese año se armó una comisión de trabajo para desarrollar una serie de iniciativas con un equipo multidisciplinario. Paulatinamente la cosa se fue desinflando y llegando a julio me di cuenta que no pasaba nada con los "organizadores" mientras el grupo estaba de cabeza grabando un nuevo disco para Alerce. La única solución, entonces, era tomar el toro por las astas y hacer lo que se pudiera. Resultó un concierto en la Sala Isidora Zegers, como una manera de testimoniar la importancia de la Universidad de Chile en la historia del grupo, un muy lindo concierto a medias en la Sala Telefónica con el Ensamble Tradicional Chileno y el gran concierto de aniversario, realizado finalmente el 3 de noviembre en el Teatro Providencia de una manera casi irresponsable. Hasta cheques familiares debieron entrar a la pelea para poder hacerlo. Se inventaron convenios 2x1 con los lectores de El Mercurio, nuevamente apoyó el Colegio de Profesores (esta vez bajo la dirección de doña Olimpia Riveros) y el grupo tuvo su gran fiesta. El presentador fue José Miguel Varas, quien al año siguiente recibiría el Premio Nacional de Literatura. Esa monumental experiencia fue, de alguna manera, el cierre del primer ciclo vital de El Natre.