jueves, 15 de enero de 2015

El Natre periodístico

Una vez concluida la experiencia radial con el Americanto, sentí que había que encontrar la manera de comunicarme con los creadores que seguían sacando producciones y moviendo este mundo, y a la vez hacer que estas actividades pudieran difundirse por alguna vía en la que tuviera alguna participación. Pensé primero en apoyar el trabajo de algún otro sitio o ser parte de algún medio alternativo, pero no encontré el lugar ni las personas indicadas para ser parte de algo más global. Después intenté con un proyecto colectivo, en el que varios nos hiciéramos cargo de un sitio y entre las colaboraciones de todos los interesados se armara un caudal considerable de información. Sin embargo, los hechos volvieron a dar pruebas de que eso era improbable y requería tiempos y voluntades que no se veían muy a la mano. 

Por eso terminé recurriendo a un viejo procedimiento y a un viejo amigo: pedirle ayuda a Ricardo Silva, quien ya no estaba haciendo la web de Cultura en Movimiento y tenía una inquietud similar. Con su experiencia de diseñador y gracias a la maravillosa plataforma Wordpress no nos demoramos mucho en echar a andar El Meollo Cultural, página a la que le dimos el nombre de un programa radial en Internet que hicimos hace algún tiempo y que aludía a que todo lo grabábamos en algún lugar donde estuviera pasando algo: un concierto, una exposición, un acto, etc. 

El concepto nos hacía gracia así que lo mantuvimos y desde entonces tratamos de redescubrir este meollo con actividades y artistas que suelen estar fuera de los medios tradicionales y que tienen, para nosotros, indudables méritos. Con el tiempo logramos los aportes de algunos amigos, especialmente dos: Jorge Castillo y Cristian González, quienes hicieron interesantes notas, crónicas y entrevistas exclusivamente para la página. Otras líneas destacadas se merece don Hugo Lagos, del Quilapayún, que cada cierto tiempo hace algún comentario o manda alguna cosa que podemos compartir con nuestros amigos. 



Para mí ha sido una buena manera de mantenerme en contacto con el periodismo escrito y de poder ahondar es escrituras de más largo aliento, que permiten desarrollar mejor los temas y contactarse con los realmente interesados en este tipo de temáticas. He dicho más de alguna vez a los cercanos que en las notas más relevantes de la página (crónicas y entrevistas) la idea es acercarse a ser "un Semanal de los pobres" (aludiendo al desaparecido suplemento de La Tercera) y contar historias perdidas o personajes desconocidos, como una manera de aportar al reducido espacio que hay entre los medios masivos para las manifestaciones culturales. Varios artículos de los publicados ahí me han llenado de orgullo, como el homenaje a Gabriel Parra desde las opiniones de dos renombrados bateristas, un perfil de Luis Advis desde los recuerdos de tres cercanos, la historia de uno de los niños que tocaba en Los de Ramón y hoy es un juez e importante abogado, en fin. Si buscan la etiqueta "Manuel Vilches" en la página verán la selección con las cosas que me han dejado más conforme.


Más de alguien puede preguntar si un trabajo periodístico puede considerarse como parte del quehacer de un organismo de gestión cultural. Yo me lo he preguntado más de una vez, de hecho. A primera vista, quizás, no debería considerarse, pero en verdad en esta historia, como creo que dije al comienzo, cada cosa que se ha hecho en un ámbito ha repercutido en el otro, por lo que finalmente el motor que mueve a ambos quehaceres es uno solo, el interés por relevar a figuras valiosas del arte chileno. Eso quizás puede llevar a la reflexión de que el trabajo de reporteo, entonces, va más por el lado de los textos amables que la cosa de la denuncia o de conseguir cosas del entrevistado que él no quiere que se sepan. En verdad me parece que esas discusiones están bastante bien para la universidad, pero yo salí de ahí hace casi quince años, juas. Si es necesario responder eso, diría que los medios convencionales hacen bastante más de eso y de una forma mucho más hipócrita. Acá queremos contar cosas, mostrar obras, descubrir o entregar hechos y personajes perdidos en el tiempo, no desde el compadrazgo, sino desde el respeto y la valoración. Esa también es una tarea del periodismo. Para cahuines y "exclusivas" hay suficiente gente dispuesta a matar a su familia. Así y todo, con este enfoque amable, han salido no pocas cosas interesantes y variadas confesiones de valor periodístico. Lo importante, finalmente, no es la "parada" con la que se va tras algo, sino con lo que se llega de vuelta. 

Aunque ha costado un resto la familia crece, casi 700 seguidores en Facebook, poco más de 300 en Twitter. Puede ser poco para un medio de comunicación, de hecho lo es, pero todo ha sido así de lento y silencioso en esta historia. A veces dan ganas de detenerse o simplemente irse para la casa, pero siempre nace un nuevo impulso e interés por dar otros pocos pasos y, finalmente, poder llegar a todos quienes pueden estar interesados en este tipo de periodismo. Lo que más queremos es que crezca la familia, así que el que quiera escribir es muy requetebienvenido.  

Consume tiempo El Meollo, de hecho puede que absorba casi todo lo que podría crecer El Natre, pero si se hace bien puede ser un buen abono para otras cosas.  

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